Dos días de la desaparición de Chaz, aún no tenían noticias de el, y el caso aun lo llevaba la policía.
Esa mañana al levantarme sentí algo, llamarme rara, loca o lo que queráis, pero sentí una sensación extraña, se apoderó de mi cuerpo nada más poner los pies sobre el suelo,si, tal y como he dicho antes era una sensación extraña, que hasta a mi me dio miedo...
-¿Crees que me queda bien este brillo de labios?.- Dijo Holly mirándose en un espejo pequeño que tenía en la mano.
- Siempre te lo pones, ¿Por que hoy no te tendría que quedar bien?.- Dije sacando los libros de la taquilla.
- No se, tal vez el rosa pastel no quede bien con mi tono de piel.
- Te queda bien, tranquila.
En esos momentos, sonó el timbre de clase.
- Mierda, me toca con el Sr. Mars, y como esta vez llegue tarde me castigara.
- Que novedad.- Dije irónicamente, pero ya se había ido.
Cerré la taquilla, y allí estaba plantado Jona.
- !Joder que susto! Debes dejar de hacer eso.
El se rió.
- ¿Que vas ha hacer hoy?.- Me preguntó
- Nada, no tengo nada que hacer.
- Venga, es viernes, ¿No vas a salir hoy?
- Pues la verdad, no tengo muchas ganas, seguramente me quedare en casa.
- ¿Y si te quedas en mi casa?
- ¿Que?
- Ven a mi casa hoy, así pasaremos mas tiempo juntos.
¿Para que querría Jona que fuese a su casa? Acaso, ¿Tendría algunas intenciones? Bueno "supuesta mente" estamos saliendo, aun que, aun no me lo a pedido oficialmente, ¿Que querrá?
- No se Jona...
- De acuerdo, te espero en tu portal a las 5:30, ponte guapa.
Y así sin mas se fue, no pude evitar reírme, ¿Por que querría que me pusiera guapa? Deje a un lado esas preguntas que siempre me hago y me dirigí a clase de tecnología.
- !AHHHHHHHHHHHHHHHHH! ¿JONA TE HA INVITADO A SU CASA? ¿ JONATHAN DONOVAN? ¿EL MISMO?
Me encontraba en mi habitación eligiendo lo que me iba a poner, y al oír eso tuve que apartar el teléfono de la oreja.
- Haber Holly, no grites, te recuerdo que estamos hablando por teléfono y que tengo el móvil en la oreja, y SI me ha invitado a su casa.
- Madre mía que fuerte, si te ha invitado a su casa es que quiere lió, ¿Te lo vas a tirar?
- !HOLLY! Madre mía, tu siempre pensando lo mismo.
- Jajaja, es que es obvio, ¿Si no, para que te hubiera invitado a su casa?
¿Tendría Holly razón el ello? En todo caso, no pienso darle la razón.
- Pues para hablar querida amiga, para HABLAR.
- Si ya, eso dicen todos jajajaj.
- Madre mía, eres una loca obsesiva.
- Puede...
Las dos reímos.
- Bueno te dejo que me tengo que preparar.
- Vale pero no vayas muy provocativa.
- Jajajaja, adiós.
- Adiós.
Cuando acabé la conversación con Holly me duche y me puse algo apropiado para una cita, ni muy elegante ni muy informal.
- !Vaya!.-Exclamo Jona cuando salí de mi edificio.- Gracias.- No pude evitar sonrojarme
- Toma.-Dijo entregándome un casco de la moto.
Me lo puse y me agarre fuerte a Jona, y este acelero.
El trayecto duro demasiado, incluso salimos a las afueras de la ciudad, y yo, por un momento dude, ¿Donde me estaría llevando Jona? Pero todas esas dudas se esfumaron al ver una casa enorme, mas bien ser una casa, era una mansión.
- ¿Aquí vives?.-Pregunte fascinada mientras me bajaba de la moto.
- Si, ¿Que te parece?
- Que es enorme.
Le devolví el casco a Jona, lo guardo y entramos a su casa. La entrada era enorme, una preciosa alfombra blanca con tapices dorados adornaba el suelo. Entramos a la sala de estar, unos sofás color crema se encontraban en medió de la estancia, en la pared se encontraba la chimenea (Estaba apagada) y encima de la chimenea, en la pared, incrustada, una televisión plasma. Un enorme piano de color marrón avellana se encontraba en una esquina, a la vez, haciendo juego con la mesa que se encontraba entre los sofás.
- Es... es...- No me salían las palabras.
- ¿Demasiado?.- Intento acertar Jona
- No, para nada, es precioso.
- ¿Subimos a mi habitación?
- Vale.
Subimos una grandes escaleras, y al llegar al piso de arriba un largo pasillo conducía a varias habitaciones, seguí a Jona a una de ellas. Al entrar, vi la típica habitación de chico, pintada de azul, un portátil en un escritorio, una cama y una estantería llena de trofeos y esas cosas que suelen tener los tíos...
- ¿Quieres algo de beber?.- Me pregunto
- No gracias.- Dije sentándome en la cama.
¿Que hacíamos allí?
- De acuerdo.- El se sentó en una silla.
- Jona, ¿Te puedo preguntar una cosa?
- Dime
- No quiero ser maleducada, pero ¿Que hacemos aquí?
El se levanto y se sentó a mi lado.
- Pues quiero conocerte, quiero conocer a esa Alex, no la que aparentas, si no la que eres.
- ¿Y que quieres saber de mi?
- No se, lo que sea, simplemente te quiero conocer.
- Pues haber, me gusta la música, bailar y cantar. Me gusta hacer el tonto cuando es adecuado, me gusta amar, equivocarme, caerme y dar la cara, amante de las noches estrelladas, de las locuras, de los errores. Amante de la vida, esa es Alex.
- Me encantaría que me demostrases esas facetas tuyas.
- Con el tiempo, acabaras descubriendo esas facetas por ti mismo.
Los dos reímos.
- ¿Sabes? Somos muy distintos, yo soy una chica tranquila y estudiantil, en cambio tu, eres activo, impulsivo y rebelde. Somos como dos polos opuestos.
- Bueno, quizás tengas razón, o simplemente seamos perfectamente imperfectos.
- Puede, pero estoy segura que somos dos polos opuestos que se atraen magníficamente.
Pasamos toda la tarde hablando, riendo y descubriendo cosas uno del otro. Cuando estuvo apunto de anochecer, Jona me llevo a casa.
- Gracias, me a encantado esta tarde, a tu lado.
- Y a mi preciosa.- Se acercó y me fió un beso.
- Adiós.
- Adiós.
Subí a casa, y nada más abrir la puerta note esa sensación, aquella sensación tan extraña que tuve esta misma mañana. Las luces estaban apagadas, entre al salón y encendí la luz, vi en la nevera una nota. Era de mis padres, estaban en casa de mi abuela, y de pronto las luces se apagaron de nuevo, no pude evitar gritar, entenderme, me dio miedo. Fui al interruptor de la luz, pero no funcionaba, ¿Que pasaba? Note a alguien en la habitación, no eran imaginaciones mías, sabía que no estaba sola.
- ¿Quien anda allí?.- Estaba temblando
Oí algo caerse, me gire rápidamente de donde provenía el ruido, y de pronto las luces se encendieron y en el suelo una nota se encontraba.
"No te metas donde no te llaman, o la que pagará las consecuencia seras tu"....


